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miércoles, 18 de agosto de 2010

Catulo: Poesía completa


Cayo Valerio Catulo nació en 87 ac y murió en 57 ac, así que vivió 30 años. De Catulo sobrevivieron muchos de sus poemas, 116, francamente no se si su obra fue aun mas extensa y se haya perdido algo, es probable.

Esta edición de Colihue es muy buena, tiene un precio razonable, es bilingüe y la traducción es buena, el papel es amarillo y bastante grueso, lo que compensa las tapas blandas, que ademas son innecesarias porque es un libro normal de 350 páginas. Existen, que yo sepa, tres otras ediciones decentes, por lo menos en Argentina. Esta la edición de Hyperión, colorada, de muy buen papel, también bilingüe y en general linda; esta la de Gredos de traducción mas española, mas cara, en formato tapa dura y clásico y con un estudio crítico mas elaborado ; finalmente la de losada, también bilingüe (creo)pero que divide en dos libros las obras de Catulo. Como las traducciones de Hyperion y Gredos son en español y son libros mas caros, me incliné por colihue, que ademas de ser traducido por argentinos, tiene la ventaja de reunir todas las obras en un solo tomo. El hecho de que sea bilingüe siempre es lindo, uno puede leer latín y escuchar como suenan las palabras, por supuesto en caso anterior de Safo, como es griego antiquísimo, bueno es dudosa la utilidad que un lector común pueda darle.

Catulo al igual que su antecesor Calímaco, escribe, en general, poemas personales, el lado épico o heroico, los dioses, quedan reducidos a referencias clásicas de virtudes, propiedades o rasgos, mas no son centrales en sus poemas. Catulo es un poeta que puede leerse sin esfuerzo, es sorprendentemente moderno, es guarango, algo vanidoso, hedonista y fanfarrón, lo cual lo hace mucho mas interesante y divertido que otros poetas de su tiempo. Catulo como Safo hace una poesía personal, centrada en sus amores y desamores, en sus enemistades, amigos, en fin una poesía pasional. Ahora, Catulo tenía gran admiración por Safo y mucho de lo que sabemos de ella se lo debemos a el - de hecho hay un poema de Catulo que a todas luces parece una traducción del griego de Safo - es por esto que Lesbia fuera el sobrenombre de su amante, Clodia Metelli, una mujer mas grande que el, casada con el gobernador de Galia cisalpina, pero no por eso menos linfómana. Catulo se enamora profundamente y le dedica varios de sus mejores poemas. Pero Catulo tiene también otras amantes y hasta amantes varones.

Por otra parte desprecia a sus enemigos, entre los cuales esta Julio César y un servidor suyo al cual insulta recurrentemente, satiriza a otros conocidos y se enoja con la misma facilidad que halaga a sus amigos, habla de culos de pijas, de incesto, de putas, etc. Por eso con mis amigos siempre decimos Catulo chupame el culo, por lo guarango que era !. Eso no quiere decir que no pueda ser poético.

Este creo es el mejor poema que le dedico a Lesbia:

Vivamos y amemos, Lesbia mía,
y los rumores de los ancianos más severos
todos nos importen un bledo.
Los soles pueden morir y regresar:
nosotros, una vez que muera nuestra breve luz,
deberemos dormir un única noche perpetua.
Dame mil besos, luego cien,
luego aún otros mil, luego cien.
Luego, cuando muchos miles hayamos hecho,
perderemos la cuenta para no saberla
o para que ningún malvado pueda dañarnos
cuando sepa que son tantos los besos


El tema de darse muchos besos para que nadie sepa cuantos se dieron es porque en esa época se creía que si uno sabía el numero exacto de algo uno podía influir, y en esta caso ejercer una suerte de maleficio o envidia. La imagen de los soles que mueren es es triste por la muerte, pero ese sabor astronómico de noches y soles, mas los besos sin cuenta lo hace realmente muy lindo.

Después hay otros poemas de los que hablé antes, los guarangos:

Por favor, mi dulce Ipsitila,
mis delicias, mis encantos,
ordéname que vaya a hacer la siesta contigo,
y si lo ordenas, ayúdame con esto:
que nadie cierra la hoja de la puerta
ni quieras irte afuera;
quédate en tu casa y prepárate
para nueve cogidas seguidas conmigo.
Por cierto, si vas a hacer algo, ordéname de inmediato,
pues después del almuerzo estoy acostado boca arriba
y, satisfecho, perforo la túnica y el manto.


Este, es probablemente mi favorito entre los guarangos:

No he decidido, así me asistan los dioses, qué responder,
si a Emilio le olería la boca o el culo.
Ni está más limpia esta ni más sucio aquel,
pero sin embargo el culo es mejor y más limpio
pues no tiene dientes. La boca tiene dientes de un metro,
encías, por cierto, de carromato viejo,
sin contar la risa que recuerda,
la concha dilatada por el calor de una mula que orina,
¿este se acuesta con todas y se hace el encantador,
y no lo mandan al molino y al asno?
Y si alguna lo toca ¿ no pensaríamos que ella puede
lamer el culo de un verdugo enfermo?


No me empeño demasiado, César en tratar de complacerte,
ni en saber si eres hombre blanco o negro.


Eres muy hombre, Nasón, y no es muy hombre el que
te penetra: Nasón, eres también muy maricón.


Pero no todo es guarangadas:

Odio y amo. Quizás preguntas por qué hago esto. No se, pero siento que sucede y me torturo.

Si tus ojos de miel, Juvencio,
alguien me permitiera sin cesar besar,
los besaría sin cesar hasta trescientas mil veces,
y nunca me parecería estar satisfecho,
ni aun si más tupida que las espigas maduras
fuera nuestra cosecha de besos.




Catulo es quizás mi poeta latino preferido, no solamente porque se puede leer sin cuidado, porque a veces es desopilante, y otras trascendente, sino porque no tiene esa rigidez heroica que otros poetas tuvieron, y que vuelven, si bien loables, menos placentero leerlos, menos probable identificarse. No se sinceramente que gentil sacerdote salvó sus poemas de ser quemados por escandalosos, me cuesta imaginar como hicieron todos esos poemas de difamación, con alusiones a incesto y amor homosexual para superar la edad media, sin duda su renombre lo hizo posible, pero también hubo algo de suerte que pudiera sobrevivir a 16 siglos de cristianismo, por eso para nuestra alegría su poema, carmen I Por eso guarda para ti lo que haya en el librito,/ cualquier cosa que sea; y que este, oh virgen protectora,/ más de un siglo perenne. se cumplió.

domingo, 15 de agosto de 2010

Safo: poema y fragmentos completos


Hoy escribiré sobre poema y fragmentos completos,un pequeño libro de 188 páginas, que reune los fragmentos y el único poema que ha llegado a nuestro tiempo de la poetisa Safo. La edición limitada por la naturaleza del proyecto pato-en-la-cara, de naturaleza temporal, fue traducida por Bárbara Belloc y Alcira Cuccia, en un excepcional trabajo de filología y a pesar de no ser una edición bilingüe (de poca utilidad para los desconocedores del griego antiguo)como la de editorial Losada, es mas fresca, libre y menos pretenciosa, además la brevedad vuelve legible la nota crítica, que ademas de aburrida puede ser fatalmente larga en otras ediciones, en cambio las tres hojas de datos curiosos es una introducción disfrutable.

Safo -Σαπφώ -, la décima musa según cuenta Platón, fue una poetisa, la mas alta, de la antigua Grecia. Nació en Lesbos, una isla - aun visitada y poblada- del archipiélago de Grecia según dicen entre 650 y 610 antes de cristo y murió en 580. Esperemos por los dioses que haya vivido, como ene primer caso 70 años y no como en el segundo, 30. Se dice que fundó una sociedad de servidoras de las musas, donde componía, enseñaba y disfrutaba de la compañía de otras mujeres y algunos - pocos- hombres jóvenes. Sus amantes, también mujeres, dieron origen a la palabra lesbiana, que de su isla toma nombre. Según los cánones antiguos estaba entre los grandes nueve poetas líricos, escribió a su vez nueve libros,pero solo sobrevivieron algunos fragmentos en citas y tablillas y a pesar de su fama legendaria, nuestros queridos amigos cristianos se encargaron de quemar sus escandalosos poemas. Solo un poema queda completo, así la traducen:


En tu trono soberbio, Afrodita inmortal,
hija de Zeus, urdidora de engaños, te ruego
no quieras subyugar con pena y dolor mi alma,
reina,

sino venir aquí, aun cuando otra vez, lejana
hayas sentido mi voz y me hayas asistido,
abandonando la dorada casa de tu padre para
acudir

cruzando el éter, veloz, en tu carro de guerra
guiado por gorriones, entre alas que se
baten, desde lo alto del cielo hasta la tierra,
negra,

y así, una vez llegada, feliz y sonriente
tu rostro divino, ya me hayas preguntado
por qué sufro, por qué te llamo
ahora,

y qué es lo que mi alama tan intensamente ansía:
¿A quien debo persuadir de aceptar tu amor?
¿Quién te desdeña,
Safo?

Porque si huye de ti muy pronto te perseguirá
si no acepto regalos, los dará
y si no te ama, te amará, aunque no
quiera


Ven ahora ami y alláname el camino
cumple cuanto mi alma anhela ver
cumplidos. Coviértete en
mi aliada

Sus poemas hacen referencias siempre a su diosa, Afrodita y es porque sus poemas son personales, de amor y desdicha, de ausencias y caprichos. En general este tipo de composiciones líricas iban acompañados - sorprendente- de la música de una lira. Belloc dice que se le atribuye haber creado el plectro, una pequeña variante del instrumento, lo cual tiene sentido y es de dudosa veracidad, es mas probable que su mistificación la volviera divinamente merecedora de tal invención, pero en ese caso elogia su escritura. Espero que algún día se encuentren algunas tablillas mas en Turquía o perdidas por algún templo alemán, alguna cita, algún poema mas.